miércoles, 28 de enero de 2026

Anunciadas las #omicron2026

Cartel obra de June Sánchez.

Otro año más, nos liamos la manta a la cabeza y montamos las jornadas que hace tiempo se convirtieron en la referencia lúdica de la semana santa. Y como siempre, por ahí andaré, haciendo algún turno, dando coba a los medios y llevando alguna partida. Pero sobre todo viendo a la gente a la que suelo ver en este tipo de saraos, que es el aliciente principal por el que lo hacemos.

Ayer terminaba la votación interna para aprobar el proyecto y hoy por fin hemos podido dar pistoletazo y anunciarlas oficialmente. Ahora dos meses y pico de curro hasta que empiecen.

martes, 27 de enero de 2026

Sin piedad (Mercy)

Sin sentido.

Hay películas cuyo visionado es incompatible con el ejercicio de la actividad neuronal y su disfrure va directamente vinculado a lo apagado que tengamos el cerebro. Hay que abrazar el sinsentido y sencillamente dejarse llevar por el juego que nos propone la película y disfrutar del paisaje sin mirar el cartón piedra. Con algunas es fácil pero con otras esto resulta una prueba muy complicada, tanto o más como la prueba a la que aquí se verá sometido el protagonista.

La premisa de esta película de ciencia ficción es que en un futuro cercano se implanta un sistema judicial basado en una IA que analiza las pruebas, juzga y ejecuta. Algo parecido a lo que ya vimos en Justifcia Artificial, solo que aquí la IA parece estar programada por idiotas, ya que el proceso carece por completo del más mínimo sentido. Se asume que el acusado es culpable y se le da hora y media para que demuestre su inocencia, pero a cambio se pone a su disposición el supersistema con el que puede hackear e intervenir todas las comunicaciones y videocámaras del país (¡viva la privacidad!), lo que convierte el juicio en una suerte de escape room en la que el master es ChatGPT. ¿Abogado? Aquí no usamos de eso. ¿Testigos? Ya declararán si les pilla bien o les apetece. Colaborar con la Justicia es opcional.

El protagonista es un policía al que, como no podía ser de otra manera, parecen haberle encalomado un crimen que no ha cometido, de manera que tiene que lidiar con una IA completamente bipolar para no solo salvar su propio culo sino que además tiene que encargarse él de averiguar quién es el asesino, y todo porque este sistema teóricamente perfecto no se ha molestado en hacer las comprobaciones más elementales. Aunque he de decir que viendo cómo va el mundo, lo de que implantaran un sistema así de chapucero y mal hecho me parece de largo lo más verosímil de la película.

¿Vale como entretenimiento palomitero? Le admito que tiene un pase, pero hay que tener muy claro que el cerebro se va a pasar dos horas gritando de dolor.

lunes, 26 de enero de 2026

Return to Silent Hill

La estética impecable.

En 2006 saltaba a la pantalla grande Silent Hill, una de las grandes sagas de terror de los videojuegos (para mí la otra gran saga junto a Resident Evil) y el resultado era maravilloso, con una de las mejores adaptaciones de videojuego a cine. Es verdad que el listón por aquel entonces no esataba muy alto pero lo cierto es que la película estaba bastante bien.

20 años después nos traen este Retorno a Silent Hill, basado sobre todo en los acontecimientos del 2 (que confiesgo que nunca llegué a jugar porque me daba demasiado miedo) y el resultado me parece poco favorable.

Es cierto que la parte estética (salvo la niebla constante) está cuidada y hay escenas que son calcadas del videojuego. Pero esto que en parte es virtud también es su gran defecto, ya que a veces no queda claro si es una película o un gameplay con actores reales. Es como si hubieran hecho la película solo para tener un trailer impactante.

La historia además es terriblemente confusa, pero no por compleja sino porque no a a ninguna parte y para cuando llega el giro carece de impacto. Primero porque es un giro que hemos visto ya mil veces y segundo porque no consigue cautivar y los personajes resultan bastante sosos. Sí he leído alguna crítica positiva al trabajo de Jeremy Irvine como James Sunderland pero a mí me parecía tan carismático como un boniato.

Tampoco voy a decir que sea horrible pero sí que me resultó difícil de tragar.

domingo, 25 de enero de 2026

Finde con jornaditas y lluvia

No salgo porque estaba haciendo la foto, pero esa partida la jugaba yo.

Recién llegado a casa de mojarme y ver Return to Silent Hill (adelanto que la lluvia es lo menos malo de esa frase) procedo a reseñar el fin de semana.

El viernes tras trabajar, hacer la compra y comer, un poco de siesta y al cine, donde veo Familia de alquiler, que ya comenté ayer. Luego la entrega diferida del regalo de Reyes de mi señora novia (que no me llegó hasta el mismo viernes) y paseo aprovechando el buen tiempo que finalizaba con una pizza en el Nap.

El sábado por la mañana me dejo ver por Joker, donde montaban un evento de Marvel Champions. Me acerco a saludar pero no me apunto, ya que a la tarde teníamos jornadas en Abaco y ya era mucho. En su lugar voy, saludo y me voy de pintxopote.

Por la tarde sí, a la lonja, donde por la tarde juego un Clank! en el espacio y por la noche más aventuras espaciales pues dirijo la partida de rol Proyecto Tartarus, en la que los personajes son astronautas (y no salen muy bien parados).

Hoy domingo día de tranquilidad, con visita al gimnasio por la mañana, Witcher 3 por la tarde y terminamos con paseo (en autobús) a Max Center, para ver la citada película de Silent Hill.

sábado, 24 de enero de 2026

Familia de alquiler

No compres, alquila.

Japón siempre se me atraganta. No puedo evitarlo pero me da pereza y es uno de esos destinos turísticos que pese a ser muy populares nunca me ha llamado la atención ni un poco. No puedo evitarlo pero es lo que hay, y eso suele hacer que las películas ambientadas en el país del sol naciente me acaben haciendo menos gracia. 

Aun así, decidí dejar atrás mis prejuicios e ir a ver la película, pues Brendan Frasier sí me gusta y la premisa era interesante: un actor en horas bajas es contratado por una agencia para hacerse pasar por otros y meterse en el entorno de las personas que directa o indirectamente acuden a la compañía. Entre otros, se hace pasar por el escritor que va a publicar la biografía de un actor jubilado o el padre ausente que vuelve a la vida de una niña. Un poco sórdido pero bonito al fin y al cabo. Y como suele pasar en las películas del estilo, ya sean de poli infiltrado o comedias románticas, el impostor acaba por tener una crisis de lealtades cuando se mete demasiado en el personaje y acaba desarrollando lazos afectivos reales.

La idea me gustaba, y tampoco creo que la película esté mal. Pero no la he terminado de disfrutar, no he conectado con ella e incluso a ratos me aburría. ¿Me habría gustado más si en vez de en Japón fuera en contextos que me son más familiares, como Manhattan o España? Creo que sí, pero eso no tenemos manera de saberlo y en todo caso tampoco es un defecto de la película.

viernes, 23 de enero de 2026

Cazabombas (sin spoilers)

La estética es simpatiquísima.

Este juego fue, con toda justicia, una de las sensaciones del año pasado y un producto que se agotaba en cuanto pisaba las tiendas, pues es bonito, fácil de jugar, divertido y tremendamente adictivo.

Es un juego cooperativo en el que los jugadores son artificieros zoomorfos (o sea, furros) que tienen que colaborar para desactivar la bomba sin que les explote en el hocico. Para eso hay que cortar una serie de cables pero con una complicación, y es que la comunicación entre jugadores es muy limitada, de  una manera que podría recordar bastante al Hanabi.

Cables.

Al principio de la partida se reparten en secreto y al azar las fichas de cable, que por defecto serán 4 normales de cada número del 1 al 12 y un número variable de cables rojos y amarillos, que dependerán de cada escenario. Cada jugador pone en su soporte, de manera que nadie más las vea, esas fichas, ordenadas de menor a mayor (esto es fundamental, porque si no, no se podría jugar). Y ahí empieza la partida.

Los jugadores, por orden de turno, van haciendo su acción, que es cortar en dúo (la más común) o cortar el solitario. Para cortar en dúo, elegimos un número que tengamos (en el de la foto podría decir 4, 5 o 7, pero no 4.1, que las amarillas son especiales) y un cable de otro jugador, que no vemos pero el juego nos ofrece herramientas para deducir cosas. Si hemos acertado, ambos cables se ponen sobre la mesa, pero respetando la posición. Si fallamos, el contador de bomba (que empieza en tanto como número de jugadores) baja uno, y si se llega a cero, ¡PUM! Se pierde. 

Cortar en solitario es algo que solo puedes hacer cuando tienes todos los cables que tengas con ese número (es decir, dos cuando ya han salido los otros dos o cuatro si has tenido la suerte de que te vengan de mano).

Así explicado puede parecer que esto es puro azar, y lo sería si solo tuviera esto, pero evidentemente hay elementos que permiten ir ganando más información. La más importante son las fichas de información: al principio de la partida y por orden, cada jugador escoge una ficha numerada del 1 al 12 y la coloca frente a un cable que coincida con el número. De esta manera, si yo tengo tres unos y marco mi tercer cable con un 1, ya estoy diciendo que las otras son unos, ¿verdad? Estas fichas también se ganan cuando se falla al cortar en dúo, que puedes marcar y decir qué número era el cable que te señalaron. Recordemos, cortar en dúo es "este cable concreto que tienes y no no veo, es un X".

Además de estas fichas hay cartas con objetos especiales, de las que se sacan cinco en cada partida y se desbloquean a medida que se van acertando números. No voy a poner el listado completo, pero son muy útiles.

Pero así pasaría que esto es demasiado fácil, así que vienen los cables amarillos y rojos para amargarnos la existencia. Los amarillos son cables con valores no enteros (todos son algo coma 1), que se colocan entre los cables normales y solo sirven para despistar (muy importante, un 4,1 no es lo mismo que un 4!) y solo se cortan con otros cables amarillos. Los rojos son aún peores. Tienen valores de algo coma cinco y tienen la peculiaridad de que si alguien los señala, la bomba explota de inmediato, y solo se pueden cortar si el que lo tiene ya solo tiene cables rojos. Para más añadidura, en algunos escenarios se sabe qué cables rojos y amarillos hay y en otros solo se sabe parcialmente (por ejemplo: "en este escenario hay un cable rojo, que puede ser el 7,5 o el 3,5").
 
Vale, ¿pero cómo se gana? 

La respuesta aquí es fácil: se gana cuando todos los cables han sido cortados, y dado que es un juego cooperativo, todos ganan o todos pierden.

¿Y eso de los escenarios?

Ahí está la verdadera genialidad del juego y lo que lo hace tan mágico. El juego consta de 66 misiones, cada una con sus reglas y mecánicas. Las primeras ocho son un tutorial, en el que se van aprendiendo de forma gradual las mecánicas que he ido explicando, pero a partir del noveno, las misiones vienen en cajas cerradas, que al más puro estilo legacy incorporan mecánicas y elementos nuevos, que le dan un toque y una profundidad maravillosa al juego y convirtiéndo en una campaña memorable un juego que ya funciona muy bien con partidas sueltas. Pero del contenido de estas cajas ya hablaré, si se da el caso, cuando terminemos la campaña. Aunque adelanto que trae cosas muy locas.

jueves, 22 de enero de 2026

Minicrónica portuguesa

Posando antes del partido.

Ha sido una escapada breve, ya que salí el martes y hoy a mediodía ya estaba trabajando. Pero eso no significa que no haya aprovechado bien el tiempo, y de eso voy a hablar.

El viaje de ida fue muy cómodo, en un avión medio vacío (y en el que resultó que también iban los jugadores del Bilbao Basket). Una vez en Lisboa metro y al hotel. Dejo las cosas en la habiración, y como aún era pronto salgo por ahí a cenar. El sitio que tenía mirado ya había cerrado, así que voy al primero que pillo, que tampoco está mal.

El miércoles día andarín: tras ponerme hasta las patas con el desayuno del hotel camino una hora bajo la lluvia para llegar a la plaza del Comercio, donde me espera el guía de la visita guiada. Y digo me espera porque solo estoy yo, así que genial, pase privado. Veo los sitios más emblemáticos de la ciudad y cuando terminamos como algo y me voy a Belem, a comprar los típicos pasteles (esa parte y la de volver al centro las hago en autobús). Luego otra hora de andar hasta el hotel, ducha, siesta y otra caminata (esta solo de media hora) hasta el pabellón del Sporting, muy poco concurrido.

Termina el partido (con agradable resultado, del que ya hablé ayer) y tras saludar a los jugadores me retiro andando hasta el hotel, donde estoy un rato con la Swutch y me voy a dormir, que hoy tocaba madrugar.

Suena el despertador, me ducho y me cojo el metro hasta el aeropuerto, donde sin más complicaciones paso el control de seguridad, embarco y vuelo. total, que a las 11:30 ya estaba en Bilbao, así que aprovecho para trabjar media mañana y así no me gasto el día de vacaciones entero. Ya descansaré el fin de semana.

miércoles, 21 de enero de 2026

Paseo del Bilbao Basket por Lisboa

No ha habido rival.

Había un cierto recelo por este partido, pues pese a la escasa entidad del rival, el carrusel de bajas con el que se iba Bilbao Basket (4 lesionados y dos tocados) hacía temer que la derrota era posible, y con ella la tesitura de tener que ganar en Salónica para quedar primeros de grupo y tener un cruce más asequible en cuartos.

Las alarmas saltaban cuando el partido empezaba de la peor de las maneras: 8-0 para los portugueses en un abrir y cerrar de ojos. Pero eso ha sido todo, porque han demostrado que no eran ni una sombra del equipo peleón que cayó con una cierta dignidad hace unas semanas en Miribilla y pese a estar mermados, los jugadores de Bilbao Basket eran demasiado superiorres. No en vano unos juegan en la ACB y en la liga portuguesa.

De la parte deportiva pocas lecturas se pueden hacer, pues este Sporting es un equipo que lo pasaría muy mal en 1ª FEB (la segunda división del baloncesto español), tanto que hasta nuestros juniors han tenido sus minutos. Destaco a Urko Madariaga, que llegará a algo o no, pero hoy se ha mostrado muy peleón.

Ahora a pensar en Granada, que está en el fondo de la clasificación pero mejores que este Sporting ya serán.

martes, 20 de enero de 2026

Desde Lisboa

Ahí estaré mañana.

Recién instalado en el hotel, actualizo para dar señales de vida desde la capital portuguesa, a donde me he venido para ver mañana el Sporting de Lisboa-Bilbao Basket de la FIBA Europe Cup, pues el baloncesto es una excusa tan buena como cualquier otra para viajar.

En el vuelo he coincidido con los jugadores, aunque no con todos, ya que anda medio equipo lesionado y van bastante en cuadro, por lo que lo que debería ser un partido fácil igual no resulta serlo tanto. Mañana se verá.

Y ya que estoy aquí, aprovecharé para turistear un poco, que mi última visita a Portugal fue en 2013 (aunque allí fui mejor acompañado, que yo a los jugadores del Bilbao Basket los quiero mucho pero no es comparable).

lunes, 19 de enero de 2026

Turno de guardia

La sufrida protagonista.

Más que una película casi podría decirse que esto es un documental ficcionado. Turno de guardia nos narra la estresante jornada laboral de Floria Lind, la enfermera de un hospital público suizo que se encuentra en cuadro de personal.

Costumbrismo puro y duro, no nos narra una historia, sino que empieza y termina con el turno, siendo un agujero a través del cuál mirar a la vida de Floria y siendo un relato completamente verosímil de lo que es el trabajo sanitario y todo con lo que tienen que lidiar, mostrando todo tipo de situaciones y pacientes. Esa parte, siendo una labor completamente distinta, me recordaba mucho a mis años de "funcionario de ventanilla", en cuando a lo gratificante pero agotador que es trabajar con personas, cómo detrás de cada aparente gilipollas hay una persona con sus problemas y sus preocupaciones pero también cómo nuestros problemas pueden, en un momento dado, hacernos incapaces de ver más allá.

Muy dura y muy humana, esta película es la vida misma y pone en valor la importancia de los profesionales sanitarios.